Paweł Gmyrek, de la OIT, participa en una mesa redonda durante la presentación del informe Navegar en la era de la IA: implicaciones para la economía de Polonia, en Varsovia. © Ministerio de Finanzas de Polonia

ILO
Cómo medir el impacto de la IA en el conjunto de la economía

Por Paweł Gmyrek – Investigador principal, Departamento de Investigaciones y Estadísticas de la OIT

Polonia se ha convertido en el primer país en el que el Grupo Banco Mundial ha aplicado su nuevo marco macroeconómico, utilizando el Índice de Exposición a la IA de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para modelizar el posible impacto de la IA en la economía y los mercados de trabajo. Los nuevos resultados se publicaron el 22 de junio en un informe titulado Navigating the Age of AI: Implications for Poland’s Economy - What AI Means for Growth, Firms and Jobs, que analiza las repercusiones económicas más amplias de la adopción de la IA.

El evento de presentación celebrado en Varsovia, en el que representé a la OIT como colaborador del informe, fue organizado por el Ministerio de Finanzas de Polonia. Reunió a representantes del Gobierno, el mundo académico, las empresas, los trabajadores, las instituciones de investigación y las organizaciones internacionales para debatir las implicaciones de los resultados. El debate puso de relieve que el verdadero desafío ya no consiste en medir la exposición a la IA, sino en decidir cómo responden las sociedades a ella.

Durante el último año y medio, trabajé estrechamente con los equipos de economía regional y modelización macroeconómica mundial del Grupo Banco Mundial para adaptar el marco de equilibrio general computable del Banco con el fin de incorporar la IA. Una parte fundamental de este trabajo consistió en integrar en el modelo las medidas de exposición ocupacional a la IA desarrolladas por la OIT. La metodología en la que se basa este marco se está documentando actualmente en un documento de trabajo conjunto, que se publicará en los próximos meses. Nuestro objetivo no es únicamente presentar el caso de Polonia, sino también hacer que el marco sea transparente, reproducible y adaptable a otros países.

Markus Kitzmuller, World Bank Lead Country Economist for the European Union, presents how the MANAGE model integrates the ILO’s AI Exposure Index, with Poland as its first AI-adjusted country application.
© OIT/ Markus Kitzmuller, economista principal del Banco Mundial para la Unión Europea, presenta cómo el modelo MANAGE integra el Índice de Exposición a la IA de la OIT, siendo Polonia el primer país en el que se aplica esta adaptación a la IA.

Por lo tanto, el informe sobre Polonia es mucho más que un estudio de país. Representa uno de los primeros intentos de conectar los datos sobre la exposición a la IA a nivel de tareas con simulaciones para el conjunto de la economía en ámbitos como la productividad, el empleo, los salarios, las finanzas públicas y el crecimiento económico. En la práctica, esto significa ir más allá de la pregunta «¿Qué ocupaciones están expuestas a la IA?» y plantear, en cambio: «¿Qué sucede en una economía cuando esos cambios ocupacionales interactúan con la productividad, la inversión, la movilidad laboral, los salarios y el cambio estructural?».

Este cambio de enfoque es importante. Gran parte del debate público sobre la IA sigue centrándose en ocupaciones concretas y en la posibilidad de que se produzcan pérdidas de empleo. Sin embargo, los responsables de la formulación de políticas necesitan respuestas a preguntas más amplias, como cuánto crecimiento de la productividad podría generar la IA, cómo su adopción podría afectar al empleo en distintos sectores, qué impacto tendría en los salarios y las finanzas públicas, y cómo se distribuyen los beneficios entre el trabajo y el capital.

El informe sugiere que la IA podría convertirse en una fuente importante de crecimiento de la productividad en Polonia. Junto con las importantes oportunidades que presenta, el informe destaca la posibilidad de desplazamiento de trabajadores y reestructuración de empleos, la redistribución del empleo entre ocupaciones y sectores, la exposición desigual de distintos grupos de trabajadores y el desafío de garantizar que los aumentos de productividad se traduzcan en mejoras del nivel de vida ampliamente compartidas. Sin embargo, quizá la conclusión más importante sea que la tecnología por sí sola no determina los resultados.

Estos resultados están estrechamente vinculados con un tema central de la labor de la OIT sobre el futuro del trabajo: el cambio tecnológico no se produce en el vacío. Sus efectos están condicionados por las instituciones del mercado de trabajo, los sistemas de protección social, las políticas de desarrollo de competencias y el diálogo social.

El diálogo social adquiere especial importancia porque, aunque los modelos pueden identificar escenarios probables, no pueden determinar cómo deberían distribuirse los beneficios y los costos del cambio tecnológico. Esas decisiones requieren un proceso político en el que participen los gobiernos, los empleadores y los trabajadores. Los resultados proporcionan un punto de partida para debates más amplios sobre soluciones prácticas de política que apoyen tanto el desempeño económico como una transición justa para los trabajadores.

En última instancia, el valor de este trabajo analítico no reside únicamente en mejorar nuestra comprensión de los posibles efectos económicos de la IA, sino también en ayudar a las sociedades a tomar decisiones informadas sobre cómo desean gestionar la transformación que se avecina.