Durante tres días, múltiples actores dialogaron sobre temas como desigualdad, inclusión digital, inteligencia artificial, movilidad social y futuro del trabajo.
Luego de tres días de presentaciones y debates sobre desigualdad, inclusión digital, inteligencia artificial y movilidad social, concluyó este jueves 18 de junio de 2026 el Sexto Seminario Regional de Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, organizado de forma híbrida por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, Chile.
El encuentro, titulado “Desigualdad e inclusión digital: desafíos y oportunidades para el desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe”, reunió a autoridades de gobierno, especialistas regionales e internacionales, representantes de organismos multilaterales, centros de pensamiento y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de analizar nuevas evidencias y propuestas de política pública para reducir las desigualdades sociales y promover un desarrollo social inclusivo en la era digital en la región.
Durante la inauguración, José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, señaló que América Latina y el Caribe enfrenta una profunda crisis del desarrollo, expresada en tres trampas estructurales que se refuerzan mutuamente: baja capacidad para crecer y transformar; alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social; y bajas capacidades institucionales y gobernanza poco efectiva.
“La desigualdad no se limita a los ingresos. Es educativa, de género, territorial y étnica. Y hoy, de manera creciente, es también digital”, afirmó el máximo representante de la CEPAL.
La transformación digital, dijo José Manuel Salazar-Xirinachs, abre oportunidades significativas para aumentar la productividad, dinamizar la innovación, ampliar el acceso a servicios esenciales y generar nuevas oportunidades de empleo. Sin embargo, estas oportunidades no se distribuyen automáticamente ni de manera equitativa, por lo que, sin políticas públicas adecuadas, la transformación digital también puede profundizar desigualdades preexistentes y generar nuevas formas de exclusión social, laboral y territorial, advirtió.
En el panel de alto nivel del encuentro, Alberto Arenas de Mesa, Director de la División de Desarrollo Social de la CEPAL, expuso sobre “Desarrollo social inclusivo y desigualdad: desafíos y oportunidades en la era digital”, oportunidad en la que subrayó que el desarrollo social inclusivo es una estrategia de desarrollo que sitúa a las personas y sus derechos en el centro, y que constituye una condición necesaria para avanzar hacia un futuro más productivo, inclusivo y sostenible.
Arenas de Mesa destacó que la desigualdad en la región sigue siendo alta, persistente y multidimensional, y que la transformación digital no es neutra: puede ser una poderosa herramienta de inclusión y movilidad social, pero también profundizar las brechas existentes si no se gestiona adecuadamente mediante políticas públicas activas, inversión en capacidades humanas, fortalecimiento institucional e infraestructura adecuada.
El seminario regional contó con tres charlas magistrales a cargo de Francisco H. G. Ferreira, Profesor Amartya Sen de Estudios de Desigualdad y Director del Instituto Internacional de Desigualdades de la London School of Economics and Political Science (LSE); Ellen Helsper, Profesora de Desigualdades Digitales en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la LSE; y Fabian Stephany, Departmental Research Lecturer en el Instituto de Internet de Oxford de la Universidad de Oxford (virtual).
En su presentación, Francisco H. G. Ferreira abordó la persistencia de la desigualdad heredada en América Latina y el Caribe y mostró cómo las circunstancias de origen continúan condicionando de manera significativa las oportunidades de las personas a lo largo de su vida. Resaltó que una parte importante de las desigualdades observadas en la región se transmite entre generaciones mediante diferencias en el acceso a recursos, educación y oportunidades, y enfatizó la necesidad de fortalecer la evidencia empírica y la disponibilidad de datos para comprender mejor estos mecanismos y diseñar políticas capaces de reducir la transmisión intergeneracional de las desventajas.
Por su parte, Ellen Helsper planteó que la desigualdad digital es un fenómeno complejo y multidimensional, que no puede reducirse únicamente al acceso a Internet o a dispositivos tecnológicos. Señaló que las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales dependen también de las capacidades de las personas para utilizarlas, de la calidad de la conectividad y de las condiciones sociales en que se insertan. Asimismo, remarcó que las políticas de inclusión digital deben centrarse en los resultados que buscan alcanzar, tales como mayores oportunidades educativas, laborales o de participación social, y no solamente en indicadores de acceso.
Finalmente, Fabian Stephany analizó cómo la inteligencia artificial está transformando el mundo del trabajo y modificando las capacidades demandadas en el mercado laboral. Destacó que estas tecnologías tienen el potencial de complementar las habilidades humanas y aumentar la productividad, pero advirtió que sus beneficios no se distribuirán automáticamente. En este contexto, enfatizó la importancia de fortalecer la educación, la formación continua y las políticas de reconversión laboral para que las personas puedan adaptarse a un entorno de cambios tecnológicos cada vez más acelerados.
Durante los tres días se realizaron seis paneles temáticos y cuatro eventos paralelos.
En el Panel I, “Hacia una medición multidimensional de la desigualdad”, la CEPAL presentó una propuesta de índice regional de desigualdad multidimensional orientada a complementar las mediciones tradicionales basadas exclusivamente en ingresos. Las y los panelistas destacaron la relevancia de avanzar hacia instrumentos que reflejen mejor la naturaleza multidimensional de la desigualdad y permitan orientar políticas públicas más integrales y efectivas, subrayando la necesidad de contar con indicadores rigurosos, comparables y vinculados a la toma de decisiones.
En el Panel II, “Desigualdades e inclusión digital: hacia un desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe”, los participantes coincidieron en que ampliar el acceso a Internet no es suficiente si la conectividad no se traduce en mejores oportunidades de educación, empleo, autonomía y acceso a la protección social. Las y los participantes plantearon la necesidad de avanzar hacia una conectividad significativa, considerando la calidad de la conexión, la asequibilidad, los dispositivos disponibles y las competencias digitales, así como la importancia de situar a las personas en el centro de la transformación digital para evitar que las desigualdades existentes se profundicen.
En el tercer panel, titulado “Protección social digital: desafíos y oportunidades para la integralidad en la salud”, se discutió el potencial de la transformación digital para fortalecer los sistemas de salud y protección social, ampliar la cobertura y mejorar la continuidad y coordinación de la atención. En ese marco, se recalcó la importancia de contar con sistemas de información interoperables, regulaciones adecuadas y un uso estratégico y seguro de los datos para reducir la fragmentación institucional y avanzar hacia sistemas más universales, integrales, sostenibles y resilientes.
Posteriormente, en el cuarto panel titulado “Tecnologías digitales e infancias: usos, oportunidades y riesgos”, las y los especialistas presentes señalaron que el desafío ya no consiste únicamente en ampliar el acceso a las tecnologías digitales, sino en garantizar experiencias seguras, significativas y equitativas para niños, niñas y adolescentes. También instaron a fortalecer la educación digital, proteger los derechos de las infancias en entornos digitales y apoyar a las familias y comunidades educativas para enfrentar los riesgos asociados al uso de estas tecnologías.
En el Panel V, “Políticas laborales y movilidad social en la era de la inteligencia artificial”, se debatió sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para los mercados laborales de una región marcada por elevados niveles de informalidad y desigualdad. Las y los expositores llamaron a fortalecer la formación continua y las capacidades de las personas trabajadoras, mejorar la información disponible para anticipar los efectos de estas tecnologías y articular las políticas laborales, educativas y de protección social para promover una transición justa e inclusiva.
Finalmente, en el Panel VI, “Transición escuela-trabajo y movilidad social en América Latina y el Caribe en la era digital”, se valoró el papel estratégico de la educación y la formación técnico-profesional para facilitar la inserción laboral de las personas jóvenes, promover la movilidad social y contribuir a la transformación productiva. Las y los participantes coincidieron en que urge mejorar la calidad y pertinencia de la formación, su articulación con el sector productivo y los sistemas de protección social, y el desarrollo de competencias digitales y capacidades para el aprendizaje a lo largo de la vida.
El Seminario Regional fue también un espacio para la realización de eventos paralelos sobre sistemas de salud universales, integrales, sostenibles y resilientes; pensiones no contributivas y erradicación de la pobreza en la vejez; desigualdad educativa y movilidad social; y cohesión social en América Latina desde una perspectiva integral.
Durante el encuentro, la CEPAL presentó, además, cinco publicaciones: Desigualdad social multidimensional: avances hacia una propuesta de medición regional y Educación, desigualdad y desarrollo social inclusivo (ambos documentos elaborados con apoyo de la Fundación Ford); Experiencia digital en la niñez y adolescencia en América Latina: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay (preparado gracias al apoyo del Gobierno de la República de Corea); Cohesión social y desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe: perfiles y prioridades nacionales (realizado con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID); y Sistemas de salud universales, integrales, sostenibles y resilientes: un requisito para el desarrollo social inclusivo (producido en el marco del Proyecto de Salud de la Cuenta del Desarrollo de Naciones Unidas).
El encuentro fue organizado por la CEPAL, con el apoyo del programa regional de la Unión Europea “Sociedades Inclusivas en América Latina y el Caribe”, financiado por la Comisión Europea e implementado a través de la Alianza Estratégica CEPAL–BMZ/giz, así como de la República de Corea y la Fundación Ford.
“La transformación digital puede convertirse en una nueva fuente de desigualdad o en una poderosa herramienta para construir sociedades más inclusivas. Nos genera la necesidad de no solamente realizar diagnósticos, sino que generar diseños de política pública que se hagan cargo de una nueva realidad digital que estará en todas las dimensiones del desarrollo social, y afectará a la protección social y a las estrategias de desarrollo social inclusivo”, dijo en el cierre del evento Alberto Arenas de Mesa, Director de la División de Desarrollo Social de la CEPAL.