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Informalidad, productividad y plataformas digitales: claves para entender un desafío persistente

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Fabio Bertranou

Deputy Regional Director of the ILO for Latin America and the Caribbean

La informalidad laboral sigue siendo uno de los principales desafíos del mundo del trabajo en América Latina y el Caribe. En esta entrevista, se analiza por qué se trata de un fenómeno multicausal y multidimensional, qué respuestas han mostrado mejores resultados y cómo inciden la tecnología y las plataformas digitales en esta discusión.

LIMA (OIT Noticias) - La informalidad laboral continúa marcando las trayectorias de millones de personas trabajadoras en América Latina y el Caribe. Aunque la región ha mostrado capacidad para generar empleo, una parte importante de esos puestos sigue desarrollándose fuera de los marcos formales, con acceso limitado a derechos laborales y protección social. En esta entrevista, Fabio Bertranou, Director Regional Adjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe, examina las raíces estructurales de este fenómeno, la importancia de mirar a las micro y pequeñas empresas, y los nuevos desafíos que plantean la digitalización y el trabajo en plataformas.  

¿Por qué la informalidad laboral sigue siendo un problema tan persistente en América Latina y el Caribe? 

La informalidad no puede entenderse solo como falta de cumplimiento de la ley. Es un fenómeno que está vinculado a la estructura económica de los países, a la baja productividad de muchas unidades económicas y a limitaciones institucionales que dificultan el acceso a la formalidad. En la región, una parte importante del empleo se genera en micro y pequeñas empresas o en actividades por cuenta propia con ingresos inestables, escaso acceso a financiamiento y baja capacidad para absorber los costos y exigencias de la formalización.  

Usted plantea que la informalidad es un fenómeno multicausal y multidimensional. ¿Qué significa eso en la práctica? 

Significa que no responde a una sola causa ni puede abordarse con una sola política. Influyen factores como la estructura económica, la regulación laboral, la dinámica productiva y, cada vez más, las cadenas de valor. También hay una gran heterogeneidad entre países y entre tipos de ocupación: no enfrenta los mismos problemas una persona trabajadora por cuenta propia que una asalariada informal. Por eso, las respuestas deben adaptarse a cada contexto y a las características específicas de quienes se busca formalizar.  

¿Por qué no basta con exigir cumplimiento para reducir la informalidad? 

Porque, en muchos casos, formalizarse sigue siendo difícil, costoso o poco claro. Los trámites pueden ser largos y fragmentados, y los beneficios de la formalidad no siempre se perciben de inmediato. Si una microempresa o una persona trabajadora independiente siente que formalizarse implica solo más costos, pero no ve con claridad el acceso a protección social, crédito, capacitación o mejores oportunidades de negocio, es probable que postergue esa decisión. La formalidad avanza más cuando se vuelve una opción viable, útil y sostenible.  

¿Qué tipo de respuestas han mostrado mejores resultados en la región? 

Las estrategias más prometedoras son las que combinan simplificación, incentivos y fortalecimiento institucional. Por ejemplo, los regímenes simplificados para pequeños trabajadores y emprendimientos pueden reducir barreras de entrada; la inspección laboral moderna puede combinar orientación, prevención y fiscalización más eficaz; y la articulación con cadenas productivas o mercados que exigen trazabilidad y cumplimiento puede generar incentivos concretos para formalizarse. También es clave vincular la agenda de formalización con la de productividad, especialmente en el caso de las micro y pequeñas empresas.  

¿Qué papel juegan hoy la tecnología y la digitalización en esta discusión? 

La tecnología tiene un doble efecto. Por un lado, transforma los procesos productivos y, en ciertos contextos, puede reducir la demanda de trabajo o desplazar personas hacia otras actividades, incluyendo las informales, sobre todo cuando hay insuficiente crecimiento económico o escasa capacitación y reentrenamiento. Pero, por otro lado, también puede convertirse en una herramienta para la formalización, al mejorar la fiscalización, facilitar el acceso a información y apoyar el cumplimiento de la normativa laboral. En ese sentido, la tecnología influye tanto en las causas de la informalidad como en las posibles soluciones.  

¿Cómo se insertan las plataformas digitales en este debate? 

La economía de plataformas se ha vuelto un tema central porque introduce nuevas formas de ocupación que todavía plantean desafíos regulatorios y de protección social. Aunque estas actividades aún no representan la mayor parte del empleo, sí son especialmente relevantes para ciertos grupos, como las personas trabajadoras migrantes, que muchas veces encuentran en estas plataformas una vía de entrada al mercado laboral. El desafío es evitar que este crecimiento de las oportunidades de empleo se traduzca en más informalidad y nuevas formas de desprotección.

Esta entrevista fue publicada originalmente por Radio Del Sol de Uruguay. La versión completa puede consultarse aquí