ILO
Empleo juvenil ante la IA: nuevos desafíos para una transición al trabajo decente

Juan Jacobo Velasco, Oficial Nacional de Información Laboral. OIT Cono Sur

Las personas jóvenes de América Latina enfrentan el desafío permanente de acceder a un trabajo decente. En el marco del Día Internacional de la Juventud, resulta oportuno reflexionar sobre los hallazgos de diferentes estudios de la OIT (Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: Regreso al futuro, Juventud en cambio: Desafíos y oportunidades en el mercado laboral de América Latina y el Caribe), que presentan cifras, análisis y testimonios de los jóvenes en la región, para comprender mejor la situación actual y los retos que se avecinan, sobre todo aquellos vinculados a la digitalización y la IA.

Las personas jóvenes entre 15 y 24 años en la región tienen indicadores laborales que muestran su vulnerabilidad estructural: su tasa de desocupación es tres veces superior a la de los adultos, mientras que su tasa de informalidad es 1,3 veces mayor. A su vez, las tasas de participación y ocupación de los jóvenes son 20 puntos porcentuales menores que las de los adultos, lo que revela brechas de empleo, participación e informalidad, que condicionan tanto la entrada de los jóvenes de la región al mundo del trabajo, como su trayectoria laboral. A ello se suma que uno de cada cuatro jóvenes no estudia ni trabaja remuneradamente. Esta situación tiene un fuerte sesgo de género: dos tercios de estos jóvenes son mujeres que, en su mayoría, asumen tareas de cuidado dentro de sus hogares, sin casi posibilidad de acceder a un trabajo remunerado.

En este contexto estructural del mercado laboral de los jóvenes de la región se está desarrollando otro proceso acelerado: el avance de las nuevas tecnologías, sobre todo de la IA. Como a nivel global, América Latina también enfrenta este fenómeno, que está transformando a las organizaciones, a los trabajadores y a las relaciones laborales. La expansión de la IA podría profundizar algunas brechas que ya enfrentan determinados grupos, entre ellos, las mujeres y, paradojalmente, las personas jóvenes, especialmente cuando afecta ocupaciones y tareas que tradicionalmente han constituido vías de entrada al mercado laboral.

Esta paradoja radica en que predomina una visión optimista sobre la mayor adaptabilidad de los jóvenes para interactuar con la IA y utilizarla. Sin embargo, una parte de su inserción en el mercado laboral ocurre a través de ocupaciones y tareas de entrada que presentan distintos grados de exposición a las transformaciones asociadas a la IA.

La velocidad y profundidad de estas transformaciones no serán homogéneas. Dependerán de factores como la estructura productiva, los niveles de informalidad y la capacidad de las empresas para incorporar nuevas tecnologías.

Algunos sectores y áreas empresariales muestran una mayor intensidad en el uso de la IA, lo que puede modificar tanto los perfiles demandados como las oportunidades de entrada de las personas jóvenes al mercado laboral. A ello se suma la necesidad de comprender cómo estos cambios pueden modificar las trayectorias de inserción laboral de las personas jóvenes. Al mismo tiempo, la ampliación del uso de la IA en el sector productivo está exigiendo una rápida adaptación de la educación superior y de la formación técnico-profesional, para que las competencias de las personas jóvenes respondan a las necesidades cambiantes del mercado de trabajo.

La irrupción tecnológica plantea diversos desafíos para la inserción laboral de los jóvenes. Por un lado, esta pudiera volverse más lenta si la automatización y la transformación de tareas reducen la disponibilidad o la contratación en algunas de las ocupaciones que tradicionalmente han servido como puerta de entrada al mercado laboral. Por otro lado, activar la motivación de los jóvenes respecto del trabajo es central, particularmente en aquellos más pobres, que no perciben oportunidades suficientemente viables.

Estos desafíos suponen priorizar acciones para apoyar a las personas jóvenes en su inserción laboral. Un fuerte diálogo social, que aborde desafíos como la creciente gravitación de las nuevas tecnologías y su impacto en el empleo, será indispensable para garantizar un futuro laboral inclusivo y con más trabajo decente para las personas jóvenes.

Por ende, el apoyo de las organizaciones de trabajadores y empleadores para darles una voz a los jóvenes y generar opciones de inserción laboral viables se vuelve crucial. A su vez, la inversión en la institucionalidad y en políticas laborales, como son los sistemas de aprendizaje que faciliten e incentiven la inserción de los jóvenes al mercado laboral, seguirán teniendo un creciente impacto positivo en las economías y sociedades de América Latina, en la medida que mejoren su calidad y escala. A ello se suma cómo generar un proceso continuo de aprendizaje a lo largo de la vida, que sea inclusivo, y que incorpore la formación desde el sistema educativo, la formación técnica profesional y a las mismas unidades productivas, como un ecosistema virtuoso y sostenible en el tiempo.

La inteligencia artificial transformará el mundo del trabajo, pero el futuro del empleo juvenil no dependerá únicamente de la tecnología. Dependerá, sobre todo, de las decisiones que gobiernos, empleadores y organizaciones de trabajadores adopten hoy para garantizar que las personas jóvenes puedan acceder a oportunidades de trabajo decente en una economía cada vez más digital.