High-Angle Shot of a Boy Sitting on Grey Chair while Using His Laptop Computers © Pexels/ Olia Danilevich
El impacto de la IA (Inteligencia Artificial) va más allá de la cantidad de empleos; también se trata de cómo la tecnología está afectando los salarios, las condiciones laborales y las nuevas oportunidades. Sher Verick responde preguntas sobre algunas dimensiones pasadas por alto y qué se necesita para garantizar que la IA beneficie a todas las empresas y trabajadores.
1. ¿Qué conversación no estamos teniendo lo suficiente cuando se trata de la IA y el futuro del trabajo?
Abundan los titulares y artículos sobre la IA y el futuro del trabajo. Sin embargo, con demasiada frecuencia, este discurso se centra únicamente en la pérdida de empleos, acompañado de titulares sensacionalistas. Si bien las tecnologías siguen evolucionando rápidamente, lo que significa que aún no podemos extraer conclusiones definitivas, también es cierto que debemos analizar con mucho más detenimiento los efectos en el mercado laboral. Esto implica comprender cómo la IA impacta no solo en la cantidad de empleos, sino también en su calidad y la naturaleza del trabajo, en términos de salarios, condiciones laborales y derechos en general. El problema más amplio de la desigualdad también es crucial.
2. En su opinión, ¿cuáles son los impactos actuales y futuros potenciales de la automatización en las economías en desarrollo?
Actualmente, el impacto de la digitalización y la IA en las economías en desarrollo es menor que en las economías avanzadas, principalmente debido a la brecha digital y las diferencias en la estructura de las economías. Si bien los posibles efectos negativos en el empleo son menores (pero no nulos), también sabemos, como lo demuestra el departamento RESEARCH de la OIT, que la brecha digital impide que los países en desarrollo aprovechen los beneficios de las nuevas tecnologías, como la IA.
Sin embargo, esta visión de que los países en desarrollo no se ven afectados por la IA tiene dos advertencias. En primer lugar, las herramientas y plataformas digitales están creciendo rápidamente, incluso si el uso de la IA generativa se limita a una pequeña parte de la población; véase el auge de los sistemas de pago digitales, como M-PESA en África Oriental, y la rápida aparición de plataformas digitales de trabajo, tanto locales como en línea, que generan oportunidades y desafíos en todos los países. En segundo lugar, las tecnologías emergentes, como la IA, siguen evolucionando, por lo que no podemos dar por sentado que la situación actual se mantendrá en los próximos meses y años. Debemos seguir monitoreando la situación.
3. ¿Cómo influyen estos impactos en grupos en situaciones vulnerables, como las mujeres, los jóvenes y los migrantes?
Una lección clave de siglos de cambio tecnológico es que hay ganadores y perdedores a medida que las economías y los mercados laborales se ajustan. El departamento RESEARCH de la OIT ha demostrado que las mujeres son más susceptibles a los efectos de la automatización de la IA debido a su sobrerrepresentación en ocupaciones con mayor exposición, como los trabajos administrativos. Datos recientes sobre las tendencias reales del mercado laboral (en contraposición a los efectos potenciales) nos indican que deberíamos preocuparnos por el impacto de la IA generativa en los jóvenes. Cada vez hay más evidencia que sugiere un efecto más negativo de la IA sobre jóvenes que ingresan al mercado laboral en países como Estados Unidos. Al mismo tiempo, existen diversos casos de uso que pueden ayudar a determinados grupos a acceder a nuevas oportunidades de aprendizaje y empleo. Por ejemplo, bajo el programa PROSPECTS, la OIT apoya a los jóvenes en zonas remotas de Kenia mediante programas de capacitación en habilidades digitales y tutoría para que puedan acceder a oportunidades de empleo en línea.
4. Mientras hablamos de la cantidad de empleos impactados por la IA, ¿qué diría sobre la calidad de los empleos impactados?
Como ya se mencionó, debemos centrarnos no solo en las implicaciones de la IA para la cantidad de empleos, sino también en su calidad, que es donde probablemente surjan los mayores efectos. La IA impacta las tareas y no eliminará la mayoría de los empleos por completo. Sin embargo, estos cambios pueden tener efectos en los salarios, dependiendo de cómo evolucione la demanda de la ocupación, y en las condiciones laborales debido al impacto de la IA en el entorno laboral.
Ya observamos el uso de herramientas de gestión algorítmica, potenciadas por la IA, para la contratación, la asignación de tareas, la supervisión y la evaluación de los trabajadores. Si bien esto tiene el potencial de mejorar la productividad, plantea desafíos en cuanto a la autonomía de los trabajadores y la naturaleza de sus trabajos. Es fundamental la transparencia en el uso de estas herramientas, acompañada de diálogo para garantizar que las nuevas tecnologías beneficien tanto a la empresa como a sus trabajadores.
5. A menudo existe una brecha regional en la implementación de la IA y la distribución de sus beneficios. ¿Cómo podemos superar esta brecha, tanto a nivel nacional como global?
Existe una brecha digital tanto dentro de los países como entre ellos debido a las diferencias en el acceso a la infraestructura y las habilidades digitales. El porcentaje de la población que utiliza Internet en 2024 alcanzó el 93 por ciento en los países de altos ingresos, en comparación con apenas el 27 por ciento de la población en las economías de bajos ingresos. Incluso en economías avanzadas, como en la Unión Europea, el acceso a la IA es desigual, con tasas de adopción más altas en los países más ricos y las empresas más grandes. Dentro de los países, el acceso a internet de banda ancha (fibra óptica) y a programas de formación, es más limitado en las zonas rurales. En respuesta, se necesitan mayores inversiones en infraestructura y capacitación para asegurar que se reduzcan estas brechas. También se necesita apoyo para garantizar que las economías en desarrollo tengan oportunidades para construir sus propios ecosistemas de IA, tanto en términos de desarrollo como de implementación de nuevas tecnologías en diferentes idiomas y adaptadas a los contextos específicos de cada país.
El porcentaje de la población que utiliza Internet en 2024 alcanzó el 93 por ciento en los países de altos ingresos, en comparación con apenas el 27 por ciento de la población en las economías de bajos ingresos
6. ¿Qué tipo de marcos de políticas necesitamos para garantizar que la IA beneficie a todos los trabajadores?
Desde la perspectiva de la OIT, la Agenda de Trabajo Decente sigue siendo clave para evaluar tanto los beneficios como los desafíos derivados del desarrollo y la implementación de la IA. En la práctica, responder a las oportunidades y los desafíos que plantea la IA implicará aplicar las políticas y regulaciones existentes, a la vez que se adaptan y desarrollan nuevas estrategias y marcos de gobernanza cuando sea necesario, en consonancia con las normas internacionales del trabajo y mediante el diálogo social (por ejemplo, para abordar la economía de plataformas).
Hay tres áreas que debemos considerar: primero, abordar el impacto negativo de la IA a través de la redistribución, la protección social y políticas activas del mercado laboral (por ejemplo, servicios de empleo); segundo, mejorar las habilidades y la capacitación digitales para apoyar el acceso a nuevas tecnologías, junto con medidas para ayudar a las pequeñas empresas a superar la brecha digital y aprovechar las oportunidades, y tercero, fortalecer los mecanismos de gobernanza para garantizar que se protejan los derechos en el lugar de trabajo (por ejemplo, la protección contra algoritmos discriminatorios).
7. Si pudiera transmitir un solo mensaje a los responsables políticos globales sobre IA y empleo, ¿cuál sería?
La IA está creando nuevas oportunidades y desafíos en el mundo del trabajo y, para garantizar que los beneficios se compartan ampliamente, debemos evaluar el impacto de la IA tanto en la calidad como en la cantidad de empleos y responder mediante políticas de empleo y otras medidas, respaldadas por la evidencia más reciente y el diálogo social.
* Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de la OIT.
Sobre el autor

Sher Verick
Asesor del Director General Adjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Sher Singh Verick es asesor del Director General Adjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, donde trabaja en inteligencia artificial, innovación y política económica, entre otros temas. Antes de este puesto, fue Jefe de la Unidad de Estrategias de Empleo de la OIT, Gerente del Centro Internacional de Formación de la OIT y Director Adjunto del Equipo de Trabajo Decente de la OIT para el Sur de Asia y la Oficina de País para la India. También ha trabajado para la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África y varias instituciones de investigación en Europa y Australia. Tiene una maestría en economía del desarrollo de la Universidad Nacional Australiana y un doctorado en economía de la Universidad de Bonn. Desde diciembre de 2004, es investigador asociado del Instituto de Economía Laboral (IZA). Ha publicado en una variedad de revistas y ha escrito o editado varios volúmenes, incluido “Transformación de las mujeres en el trabajo en Asia: una agenda de desarrollo inconclusa”.