
En el corregimiento de Bonda, Magdalena, donde la tradición y la modernidad se entrelazan a los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta, dos jóvenes han encontrado en la tecnología una oportunidad para cambiar sus vidas.
Isabella Arango Real y Jesús David Turizo Pérez, aprendices del proyecto SENATIC, están demostrando cómo la formación digital puede abrir puertas y transformar destinos en un entorno donde el acceso a la tecnología ha sido un desafío. Sus historias son reflejo del impacto que iniciativas como esta pueden tener en las nuevas generaciones.
Ubicado a pocos kilómetros de Santa Marta, el corregimiento de Bonda es una tierra de contrastes donde la tradición se encuentra con la modernidad. Sus paisajes, enmarcados por la majestuosidad de la Sierra Nevada de Santa Marta, han sido testigos de generaciones que han crecido entre la riqueza natural, el arraigo cultural de la región, así como también por la amenaza constante del conflicto armado y su disputa por el control del territorio. Sin embargo, en este mágico rincón del Caribe colombiano, el acceso a la tecnología y la digitalización han representado un desafío. Es en este contexto donde Isabella Arango Real y Jesús David Turizo Pérez han encontrado en el proyecto SENATIC, una puerta hacia un futuro lleno de oportunidades.
Desde la Institución Educativa Distrital de Bonda, Isabella y Jesús David han descubierto en la tecnología una herramienta clave para definir sus sueños. A través de SENATIC, este programa impulsado por el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, han accedido a formación pertinente y de calidad en tecnología. Ahora, ambos jóvenes no solo desarrollan sus habilidades digitales, sino que también inspiran a otros a sumarse a la revolución tecnológica y aprovechar las oportunidades de la educación digital.
Isabella, de 16 años, inició su vida en Fundación, Magdalena, pero su infancia transcurrió entre Astrea, Cesar, y Paso del Mango, en las montañas de la Sierra Nevada. Creció rodeada de naturaleza, sin acceso a Internet y con apenas algunos programas de televisión, sin imaginar el universo digital que existía más allá de sus fronteras. Fue al llegar a Bonda cuando descubrió un mundo de información ilimitado, comprendiendo que la tecnología podía transformar su destino. Hoy, como nueva aprendiz de SENATIC, está preparada para iniciar su formación tecnológica; por supuesto tiene conciencia del poder del conocimiento y la importancia de su uso responsable. Para ella, la inteligencia artificial y la conectividad son herramientas que requieren criterio y supervisión, y su experiencia es un llamado a otros jóvenes para que aprovechen cada oportunidad y se capaciten en el mundo digital.
Jesús David, también de 16 años y oriundo de Santa Marta, creció en un entorno marcado por la alegría y la dinámica cultural del Caribe. Desde pequeño, disfrutó de los juegos con sus amigos y desarrolló una pasión por la guitarra. Con el tiempo, entendió que la tecnología no solo era una herramienta de entretenimiento, sino una clave para su futuro.
Gracias a SENATIC, en su grado décimo cursó el programa en Implementación y Mantenimiento de Internet de las Cosas, adquiriendo conocimientos en programación y preparándose para nuevos desafíos. Ahora, en grado once, busca certificarse con la certeza de que esta formación en tecnología le abrirá puertas para su sueño de estudiar gastronomía internacional. Convencido de que la digitalización es una herramienta esencial para incursionar en el mercado laboral, motiva a otros jóvenes a aprovechar iniciativas como SENATIC para fortalecer sus oportunidades en el desarrollo para el mundo del trabajo.
Tanto Isabella como Jesús David representan la nueva generación de aprendices que están transformando sus vidas a través de la formación digital. Con el respaldo del Ministerio TIC, el SENA y la OIT, han encontrado un camino para explorar el vasto mundo de la tecnología y construir con ella un futuro prometedor. Sus historias son el testimonio de cómo SENATIC puede cambiar realidades y abrir horizontes inimaginables para alcanzar metas y cumplir sueños en la transformación tecnológica que estamos viviendo.